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Desastres

Lecciones del terremoto en Nueva Zelanda (Febrero/2011)

¿Conoce los principios del manejo de un hospital en un terremoto? Aprenda de la experiencia de otros…

En la ciudad de Christchurch (Nueva Zelanda) ocurrió un terremoto magnitud 6,3 el 22 de febrero de 2011 a las 12:51, con un epicentro a 5 km de profundidad y a sólo 10 km de la ciudad. El centro de la ciudad fue extensamente dañado, con dos edificios colapsados completamente, varios parcialmente y muchos escombros caídos en la calle.

Preparación

El sistema de salud de Nueva Zelanda es público y gratuito. Christchurch tiene siete hospitales, uno de ellos considerado como hospital de urgencias, con todos los servicios y una unidad de cuidados intensivos. La revisión analiza principalmente la respuesta en ese hospital.

Durante un incidente con múltiples víctimas, se utiliza la clasificaciones internacional de pacientes por colores:

  • Verde: heridas menores. Pacientes tratados en áreas de tratamiento ambulatorio.
  • Amarillo: heridas moderadas. Pacientes tratados en áreas de tratamiento del servicio de urgencias.
  • Rojo: heridas severas. Pacientes tratados en áreas de resiscitación.
  • Negros: fallecidos o moribundos. No se realiza reanimación, pero sí se dejan en observación.

Un médico de experiencia y una enfermera asumen el rol de “controladores” del hospital y se designan duplas similares para dirigir cada una de las áreas. Cada área del hospital tiene su propio plan para estos casos. El hospital cuenta con 500 fichas que son asignadas a cada paciente que ingresa en el contexto de un incidente múltiple, con el objetivo de clasificarlos y registrar toda la información. El plan se reevalúa anualmente y es frecuentemente utilizado para responder a accidentes múltiples (accidentes vehiculares, emergencias químicas, incendios, etc.).

Primeras 24 horas

Durante el terremoto el hospital se sacudió severamente. El personal no se podía mantener de pie, gran parte del material terminó en el piso y los paneles del cielo cayeron en muchas áreas. La rotura de cañerías inundó parte del hospital y se perdió la energía eléctrica inmediatamente. En segundos los generadores eléctricos comenzaron a funcionar, pero algunos de ellos fallaron dejando áreas críticas del hospital sin energía eléctrica. Todas las comunicaciones telefónicas se cortaron.

El servicio de ambulancias debió abandonar su centro de comunicaciones por el riesgo de derrumbe. El servicio de emergencias recibió muy poca información sobre la magnitud del desastre, número de pacientes y cuándo arribarían.

Luego de algunos minutos del terremoto comenzaron a arribar los pacientes. A los poco minutos ingresó una niña rescatada bajo los escombros, encontrada por un desconocido. Luego, una gran cantidad de pacientes comenzaron a llegar de varias maneras: a pie, en vehículo, en vehículos de policía, en camionetas, etc. La mala comunicación inicial hiso imposible la clasificación o el tratamiento prehospitalario de los lesionados.

Se llevó personal y equipamiento al patio de ambulancias para clasificar y entregar tratamiento inicial a los pacientes. Se cancelaron los procedimientos ambulatorios y electivos, enviando a todo el personal a la sala de emergencias. El personal médico fuera de servicio arribó al hospital para reforzar el servicio, lo cual se transformó en un problema cuando el personal superó las necesidades del hospital. Se utilizaron sistemas de amplificación para informar y dirigir a todo el personal. Se solicitó a todo el personal usar vestimenta desechable y escribir su nombre en ella.

La mayoría de las heridas fueron menores y no requirieron cuidados hospitalarios. Los pacientes más graves se presentaron en las primeras horas, principalmente por caídas o aplastamiento por escombros. Luego arribaron los pacientes atrapados y extricados, con diferentes grados de lesiones por aplastamiento. De los 182 fallecidos, sólo 7 fallecieron en del hospital. Otros pacientes graves arribaron después de 24 horas.

La unidad de cuidados intensivos contaba con 18 camas, de las cuales 14 estaban ocupadas al momento de ocurrir el terremoto. Cuatro pacientes fueron trasladados a la unidad de postanestesia, dejando la posibilidad de recibir a 8 pacientes con requerimiento de ventilación mecánica. Durante las primeras 24 horas se transfirieron 14 pacientes a otras ciudades e ingresaron 18 pacientes lesionados por el terremoto.

El seguimiento de los pacientes fue complejo, especialmente los atendidos en el patio de ambulancias. También fue complejo determinar a quién correspondían las radiografías y exámenes de laboratorio, por la gran cantidad de solicitudes.

Lecciones aprendidas

  1. Existen importantes dificultades para brindar atención médica a los pacientes lesionados por un terremoto, como: corte de energía eléctrica, corte de comunicaciones, ausencia de cuidados prehospitalarios, dificultades de registro de pacientes, dificultades para manejar al personal que quiere ayudar y la prensa.
  2. La pérdida de la energía eléctrica es el principal problema que deben enfrentar los hospitales. Deben estar preparados con linternas y baterías para los equipos médicos.
  3. La falla de las comunicaciones causa que no se avise de la llegada de pacientes críticos. Se debe proporcionar teléfonos y radios al personal clave.
  4. Los pacientes arriban sin clasificación ni manejo prehospitalario. Lo ideal es cerrar los accesos al servicio de urgencias e implementar inmediatamente un sistema de clasificación y manejo inicial fuera de éste. Los planes de emergencias de los hospitales deben prever la clasificación de una gran cantidad de pacientes antes de ingresar al servicio de urgencias.
  5. Se debe contar con un sistema previsto para identificar a los pacientes en estos casos de víctimas múltiples, con un número correlativo que permita identificar los exámenes de esos pacientes.
  6. Algunos pacientes le temen a ingresar al hospital por el riesgo de colapso, los cuales deben recibir cuidados en el patio de éste.
  7. Debe existir un plan formal para recepcionar y ubicar al personal sanitario que se presenta a ayudar en el servicio de urgencias.
  8. Se debe poner especial énfasis en el funcionamiento de los equipos de cada área del hospital, reforzando los liderazgos y haciendo los cambios necesarios si hay problemas.
  9. No todos los medios de prensa respetan la privacidad ni se preocupan por la veracidad de la información. Se debe tener especial cuidado de entregarles información formal periódicamente.
  10. Existe una gran cantidad de lesionados con lesiones de tejidos blandos y lesiones de extremidades; también varios con síndrome de aplastamiento que requieren terapia de reemplazo renal.

Fuente: Lancet. 2012 Jun 2;379(9831):2109-15.

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